sábado, 17 de enero de 2026

El postericidio involuntario

     Como parece, la Posteridad es tan involuntaria como inevitable; ya seas o no escritor, lector o artista, en ella todos nos vemos involucrados. Lo mejor es que aún puedes preguntarte ¿qué puedo hacer para controlar la Posteridad? 

    Hagamos lo que hagamos "¡la vida sigue igual!" Hace exactamente un año que escribí sobre este tema y todavía sigo con lo mismo. Efectivamente, la vida sigue, aunque  ha aparecido algún personaje nuevo e inesperado, nosotros seguimos definiéndonos como incautos, seres sin intereses petrolíferos, e incapaces de romper las reglas del juego que todos jugábamos, o simplemente, que no tenemos la capacidad de modificar el rumbo del mundo. La órbita del mundo sí ¡ha cambiado! Esa órbita que todos  seguíamos sin cuestionarlo.

    El diez de Enero del 2025 escribía sobre dos -o más- guerritas que después de un año, aún no han terminado. En este momento la Covid 19 nos parece algo lejano, nostálgico, ¡qué recuerdos nos deja! Y qué decir del cambio climático, parece que haya desaparecido de tanto hacerle de menos, o de tanto negarlo, es como si se hubiese suicidado por exceso de éxito, de ser ello posible, cuando todo el mundo no paraba de pronosticarlo.

     Sí, el día de mañana ha desaparecido, solo nos queda un postericidio involuntariocuando la Posteridad que debía ser un anhelo futuro ya forma parte del pasado. Quien todavía la esté esperando, que sepa, que la última Posteridad pasó hace años. ¡Qué pena que nunca decaiga la auto-exigencia! la misma que aportaba felicidad y calma, esa a la que estábamos abonados. Mira que eramos estrictos al exigirnos ser mejores. Nos quedaremos con cara de tonto cuando estemos en nuestro andén, a la espera del tren que pasó hace años. 

    La Posteridad es involuntaria porque ya no podemos controlar ningún acontecimiento del mundo, no podemos ni vislumbrar cuál será nuestro legado. 


1 comentario:

  1. Querido Alfredo! Cuánto tiempo sin leerte! No puedo decir nada a tus palabras porque me parecen bellas y tristes por igual (si eso pudiera ser) pero sobre todo muy acertadas. Quién sabe si en un futuro las cosas serán mejores! Pero de lo que no dudo es de que tú y yo no las viviremos.

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