miércoles, 18 de junio de 2014

Las Fantasías imaginadas

Las fantasías imaginadas son más importantes que las contadas. Un ejemplo se encuentra en lo que un lector imagina al escuchar ciertas palabras. Así ocurre con la palabra `montaña´, con la que el horizonte de expectativas del lector logra que su imaginación al leer dicha palabra la construya a su gusto. Los diferentes niveles narrativos son como las montañas: según en el que te encuentres ves un paisaje u otro.
La palabra arrastra al concepto, y este a su vez arrastra a la idea. La fantasía que las palabras esconden es prácticamente infinita y esta se relaciona a su vez con otras palabras, que construyen otros conceptos y así sucesivamente. El lector, que siempre quiere ser más, hace con su imaginación lo que el narrador desearía hacer con las palabras. Por eso todas las fantasías imaginadas se esconden en la totalidad de las palabras.

4 comentarios:

  1. No sé si se puede relacionar lo que comentas con algo que he experimentado leyendo y qué siempre he pensado: cuando leo una novela, igual que cualquier otro lector, nos imaginamos un mundo. De cada palabra, de cada concepto, de cada idea o de cada renglón construimos una realidad imaginada. Lo que siempre me hubiera gustado conocer es lo mucho que se acerca o se aleja mi fantasía de lo imaginado por el autor.
    Estou convencida de que los mismos conceptos arrastran diferentes fantasías. La fantasías imaginadas tienen el mismo valor que las interpretaciones, o tal vez haya una diferencia, en las interpretaciones podemos encontrar una "más verdadera", ¿puede ocurrir lo mismo con las fantasías imaginadas? ¿alguna puede ser "más veraz"? Tal vez ninguna sea "más veraz" sino que todas se complementan. No lo sé. Si pusieras un ejemplo tal vez me aclararía. Gracias

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Acabo de leer tu entrada cuando he empezando a leer Mi Carso de Slataper donde el autor se imagina ser de otro país, hablar otra lengua, añorar otros paisajes. Aquí el narrador hace con las palabras que el lector llegue a creer sus fantasías imaginadas. ¿Qué te parece?

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  4. En nada se parecen lo imaginado por el lector a lo imaginado por el autor. Ninguna relación veo entre la imaginación y la verdad. De este modo no existe una imaginación más verdadera que otra.
    Me pides un ejemplo. No sé si has leído el Gatopardo, en dicha novela se exhiben distintas descripciones de la calurosa Sicilia. Seguro que en nada se parece lo que ambos imaginamos al leer sobre el paisaje cálido, la constante bruma y el polvo de los caminos.

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